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UNA NUEVA VIDA

S.U. es de Kazajistán, el noveno país más grande del mundo y uno de los países más ricos por sus recursos naturales. Ella vivía tranquila junto a su marido hasta que en 2018 fue juzgada por ser Testigo de Jehová. Recibió presiones para dejar su profesión y comenzó a ser perseguida por las autoridades y a recibir amenazas con la celebración de un nuevo juicio.

La situación de intolerancia que se vive en Kazajistán hacía otras confesiones que no sea la oficial es compleja y ha sido censurada por varios organismos de defensa de derechos humanos como Amnistía Internacional y Human Rights Watch. Según Amnistía Internacional, Kazajistán tiene una situación complicada de respeto a los derechos humanos porque sigue considerándose delito participar en una organización no registrada.

A finales de 2018 S.U. tuvo que abandonar precipitadamente el país junto a su marido y llegar a España como refugiada. Desde que llegó, ha estado atendida durante más de un año en CEAR (Comisión Española de Ayuda al Refugiado), pero el programa en el que participó terminó en febrero de 2021 y por lo tanto la ayuda que recibía también.

S.U. se puso en contacto con Corazón y Manos y gracias a ello pudimos conocer su historia. Al salir precipitadamente de su país natal, ni ella ni su marido pudieron hacer una apostilla de sus documentos educativos por lo que al llegar a España han tenido que comenzar desde cero. Durante este tiempo, S.U. ha realizado un curso de auxiliar de almacén y otro de auxiliar de limpieza hospitalaria protocolo COVID pero las empresas a las que acudía se negaban a realizarle una entrevista porque, como indica el Defensor del Pueblo, el desconocimiento de su situación jurídica y documental provoca desconfianza por parte de los empleadores para contratar a solicitantes de asilo. En un mes iban a perder el piso donde residían, ya no tenían recursos para comprar comida. La situación se complicó aún más cuando su marido cayó en una profunda depresión. Había que actuar con rapidez.

S.U. sólo necesitaba una oportunidad; y le hemos ayudado a encontrarla. Por fin puede respirar con tranquilidad y ser optimista con el futuro. Tiene un contrato laboral de 1 año como auxiliar de limpieza en un hospital y desborda energía. Ya no necesita depender de otras personas, ella misma puede hacer frente a sus gastos. Hay alguien que confía en ella y que se ha aventurado por el camino menos sencillo para darle una oportunidad.

Estimada amiga, mucha suerte con tu nueva vida.

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