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NO PUEDE HACERSE EL CAMINO ESTANDO SOLO

NO PUEDE HACERSE EL CAMINO ESTANDO SOLO

Se llama Okechukwu, Okechukwu Anaso, y es de Nigeria. Con 17 años se convirtió en uno más de los menores no acompañados que llegan a nuestras costas; un MENA. Hoy tiene 34 años, y es compañero nuestro en Clece.

Vivía junto a su familia en uno de esos territorios cuya visita desaconsejan todos los organismos internacionales. Durante un tiempo pudo ir al colegio y aprender inglés, pero allí no había ni comida, ni trabajo, ni futuro. Necesitaba dinero para salvar a su familia.

Su pasión es el futbol y su equipo el Real Madrid, así que tenía muy claro cuál era su destino. Casualidad o predestinación, su apellido significa Tierra Prometida. Una mañana de finales de 2002, se subió a un coche y puso rumbo al desierto…

De Nigeria a Marruecos, un rato a pie y otro caminando 

Y en ocasiones en algún vehículo en el que se subía sabiendo que podía ser lo último que hiciese. Así salió Anaso de su país, un compañero de trabajo que con 17 años buscaba una oportunidad para ayudar a su familia. En su camino a España recorrió las mismas rutas migratorias que realizan los adultos, expuesto a abusos, violencia, explotación, violaciones e incluso a la muerte. Nigeria, Níger, Argelia, Marruecos…

En febrero de 2003 era rescatado por la Guardia Civil en una playa de Algeciras, después de haber sobrevivido más de un mes en un bosque de Marruecos a la espera de cruzar el estrecho. Fue acogido en un centro de menores de Málaga y cuando cumplió los 18 salió con un permiso de trabajo y un curso de camarero. Y trabajó de camarero, de aparcacoches, en los invernaderos…trabajos precarios que fue enlazando con una gran cantidad de cursos de formación.

En 2018 se presentó a unas pruebas de selección de Clece animado por los profesionales de servicios sociales de la Junta de Andalucía y por la ONG Arca Empleo. Y ahí se convirtió en nuestro compañero.

Un viaje sólo de ida 

En menos de 3 años, se ha ganado el cariño de compañeros y encargados. Y de la gerencia, y del departamento de relaciones laborales. Anaso es una gran persona, es un gran trabajador y…es un gran padre.

Aquel menor que llegó a España en 2003 sin la compañía de un adulto y que, años más tarde, se convertiría en nuestro compañero, no sólo dejo atrás a su familia; Anaso también tenía una novia.

Su familia se mantuvo con lo que él enviaba, y cuando era capaz de ahorrar algo, lo utiliza para visitarlos; a ellos y a su novia. En 2011 se casó y al año siguiente viajó de nuevo para conocer a su primer hijo. Dos años después, regresaba para conocer a su segundo hijo. A finales de 2018 nació su tercer hijo al que todavía acaba de conocer.

Desde que su caso llegó a Corazón y Manos, hemos estado muy pendientes de él. El 8 de octubre, su mujer y sus tres hijos volaron a España. Compramos 4 billetes sólo de ida, porque entre todos logramos la reagrupación familiar. Además sus hijos y su mujer han encontrado una casa perfectamente preparada porque desde la asociación les hemos ayudado con donaciones de ropa y juguetes para que tuvieran una llegada más fácil.

Grandes nuestros compañeros Daniel Osado, encargado de limpieza en hospital en Granada, David Fernandez, responsable de RRLL Andalucía Oriental, Jose A. Ruiz, gerente de Granada y Mercedes Ortega, responsable de la Unidad de Apoyo de colectivos vulnerables de la DR. Ellos han sido indispensables para dar visibilidad, acompañar, aconsejar y ayudar a nuestro compañero Anaso.

Su sueño era traer a su familia a España y lo ha visto cumplido. Esto es lo que hacemos en Corazón y Manos y son acciones que serían imposibles sin las aportaciones de nuestros socios y colaboradores. Gracias a ellos, el 8 de octubre será un día que esta familia recordará toda su vida.

Puedes ver su alucinante historia en dos artículos que le dedicaron desde el diario El Independiente

https://www.elindependiente.com/sociedad/2019/09/04/anaso-una-historia-inclusion-camino-no-se-puede-solo-2/

https://www.elindependiente.com/sociedad/2019/09/04/cuando-la-inclusion-esta-adn-empresarial/

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