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LOS MESES MÁS DIFÍCILES DE MI VIDA

H.C. es una trabajadora de la limpieza que inesperadamente se convierte en víctima de violencia de género. Al ser extranjera, el problema se agrava cuando su NIE se encuentra a punto de expirar. Su marido, que la había abandonado, desaparece sin proporcionarle la ayuda prometida con la renovación.

Sus compañeros le prestan ayuda jurídica con los trámites de divorcio y se consigue una prórroga laboral de tres meses más un incremento de la jornada laboral pero pasa el tiempo y la resolución positiva de los trámites del divorcio no llega. Al no tener el NIE en regla se produce una excedencia obligatoria de su puesto de trabajo.

Este retraso provoca también que no tenga acceso a vivienda ni ayuda alguna. Por su carácter reservado, prefiere no declarar contra su agresor, lo que le supone salir de la red de protección a mujeres maltratadas.

Los retrasos judiciales por la pandemia no ayudan y con una situación de excedencia, a la espera de la renovación de sus papeles, y sin ayuda alguna, H.C. termina viviendo en la calle; durmiendo en una tienda de campaña.

Cuando Alicia, jefa de servicio de H.C. en Clece y que había seguido el proceso muy de cerca, se entera de esta nueva circunstancia, lo pone en nuestro conocimiento. Desde Corazón y Manos revertimos esta situación proporcionándole un alojamiento digno hasta que pueda sufragarlo por sus propios medios y le ayudamos en la compra de productos de primera necesidad. También ayudamos con la gestión de los últimos trámites y el pago de documentación como la traducción de un certificado de penales con el que pueda renovar su permiso de residencia y trabajo.

Después de 18 meses desde que comenzó su angustia y gracias a su determinación, a la ayuda de sus compañeros de Clece, al apoyo de Cáritas y al de Corazón y Manos, ha conseguido de nuevo su autorización de residencia y trabajo, tiene un contrato de 40 horas y por fin puede volver a ayudar a su familia enviándoles dinero a su país de origen.

Muchísimas gracias a todos los que nos habéis ayudado con vuestra dedicación y tiempo; a Olga Giner, a Hector Alemany, a Montse Pares, al departamento al completo de Acción Social de Clece en Barcelona… Son tantas las personas que participan siempre en este tipo de casos que es imposible agradecerlo personalmente a todos.

Y, por supuesto, gracias a todos nuestros socios cuyas aportaciones nos permiten devolver la esperanza a personas como H.C.

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