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CON FIANZA

A.G. trabaja como auxiliar de ayuda a domicilio. A.G. está divorciada, es víctima de violencia de género y tiene a su cargo dos niños pequeños, ambos con grado II de dependencia.

Su exmarido se fue y no le pasa ningún tipo de manutención. Ella se quedó en la casa pensando que estaban de alquiler y la realidad era muy distinta; la casa era propiedad de un banco y ellos estaban considerados, desde hacía tiempo, inquilinos ilegales.

Buscar un alquiler por la zona de España en la que vive es muy complicado porque los precios son realmente elevados. Además, el adelanto de la fianza que se exigen para entrar en una nueva casa es simplemente inabarcable para una familia que tiene lo justo para sobrevivir. Para mayor dificultad, los tiempos no se pusieron de su parte; llegó un orden de desahucio y la familia se encontró con que debían abandonar la casa en el plazo de un mes.

Desde Servicios Sociales llevan tiempo trabajando con la familia para que A.G. consiga una prestación por la dependencia de los niños, algo que ayudaría bastante a solucionar el problema pero, aunque parece que ya está aprobada, la ayuda todavía no se ha hecho efectiva.

Cuando este caso llegó a Corazón y Manos nos pusimos a hacer todo lo posible para buscar un alquiler acorde a las posibilidades de A.G. Nuestra voluntaria en la zona, Celia López, se desvivió en la búsqueda de una vivienda, envió más de 100 correos electrónicos y visitó todas las agencias de alquiler de la zona. El tiempo jugaba en nuestra contra, sólo disponíamos de 4 semanas para encontrar una casa a la familia; y la tenacidad de nuestra compañera dio sus frutos cuando estaba a punto de vencer el plazo.

Pero encontrar una residencia no era el único problema. A la dificultad anteriormente descrita de encontrar vivienda en una zona complicada, una de las trabas más significativas que se presentan en cuestiones de arrendamiento es el de las fianzas. Para una familia que se mantienen con un solo sueldo, tener que hacer frente a una fianza de 4 cifras se convierte en un Everest insalvable. El sueldo de A.C. le permite pagar mensualmente el alquiler, los servicios y la alimentación, pero no afrontar el adelanto de una fianza. Desde Corazón y Manos, conocedores de esta problemática, hemos pagado los dos primeros meses del alquiler del apartamento de A.G. Un pequeño pero imprescindible empujón que le permita volver a coger ritmo y rodar.

A.G. tenía una complicada situación a la que no veía salida, pero con una pequeña ayuda, ha retomado las riendas de su vida y ahora camina de nuevo feliz junto a sus hijos.

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